Introducción
La hipomineralización incisivo-molar (MIH) es un defecto cualitativo del esmalte que afecta a uno o más de los primeros molares permanentes y puede afectar a incisivos superiores e inferiores(1). Se puede observar también en segundos molares temporales y su presencia en estas piezas puede ser un elemento para predecir MIH en la futura dentición permanente(2).
Clínicamente, se caracteriza por lesiones más o menos extensas de color opaco que van del blanco al amarillo-marrón oscuro. La diferencia de la coloración en el esmalte es el reflejo de la diferencia en dureza, porosidad y contenido mineral de éste, respecto a un esmalte no afectado por MIH(3). MIH está asociado a hipersensibilidad dentaria, lesiones cariosas atípicas, fracturas del esmalte, dificultad restauradora, problemas estéticos y puede llegar a la perdida de piezas dentarias(4).
La etiología del MIH es desconocida para algunos autores(5) mientras que para otros depende de una etiología multifactorial donde la exposición a diferentes factores ambientales combinados con una predisposición genética determinará la presencia y severidad de la enfermedad(6). Recientemente se ha postulado que factores genéticos y epigenéticos pueden ser la causa principal del MIH(7).
La extensión y gravedad del MIH en las piezas afectadas en un mismo paciente es muy heterogénea, así como su abordaje terapéutico. El tratamiento va desde tratamiento preventivo y restaurador a las extracciones y posterior tratamiento de ortodoncia(4).
Para molares que están severamente afectados y donde serían necesarios complejos e impredecibles futuros tratamientos restauradores, la extracción es una opción que debe ser considerada(8). Aunque los estudios demuestran un completo cierre del espacio de las extracciones, cualquier extracción por MIH debe ser correctamente planeada después del correspondiente diagnóstico ortodóntico(9).
Una de las inquietudes que genera el tratamiento con extracciones es el posible impacto negativo en el tejido blando(10) pero siempre que haya un buen control de la mecánica con menos retracción del frente anterior y más mesialización posterior se puede evitar el empeoramiento del perfil(11).